Primeros pasos

Para empezar a usar AnyDesk tan sólo hay que instalar el programa o app en el dispositivo cliente y en el dispositivo remoto. Las versiones móviles actúan de clientes, mientras que las versiones de escritorio hacen las veces de cliente y servidor.

Una vez instalado, deberás indicar en el dispositivo cliente la dirección generada automáticamente o AnyDesk Address que facilita la app del equipo remoto. No importa si los equipos están en una misma red local, WiFi o en redes separadas vía Internet.

 

Todo lo que ofrece

AnyDesk permite ver el escritorio del equipo remoto al que hemos accedido, así como escuchar el sonido reproducido por el propio sistema. En concreto, transmite la imagen a 60 frames por segundo.

Además, podemos controlar ratón y teclado, de manera que podamos abrir y cerrar programas y aplicaciones y así resolver un problema, actualizar el software, etc.

Para facilitar la resolución de problemas también es posible enviar archivos, como por ejemplo instaladores para actualizar software o aplicar parches de seguridad sin tener que instalarlos varias veces en cada uno de los equipos administrados.

Y para que la comunicación sea fluida, incluye un chat de texto en caso que al otro lado haya una persona con quien intercambiar impresiones o preguntar qué le ocurre al equipo remoto.

Por defecto, las conexiones de escritorio remoto de AnyDesk están cifradas con encriptación TLS 1.2. Y para añadir mayor seguridad, además de pedir una dirección específica, puedes configurarlo para que exija también una contraseña.

A la seguridad hay que añadir que las conexiones suelen ser fluidas, ya que la necesidad de ancho de banda por parte de cliente y remoto son relativamente bajas: 100 kBytes por segundo.

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